Luces y sombras del Concurso Nacional de Rondallas Monterrey 2020

Fotografía: RondallasMX

Seis meses han pasado desde el último concurso de rondallas, pausa patrocinada por la pandemia por COVID-19 que ha tenido importantes afectaciones en todas las actividades. Las rondallas y los concursos no quedaron ajenos a ello, y por eso es que, después de una larga pausa, tuvimos apenas el tercer concurso nacional del año. Pero antes de continuar, quiero agradecer a Luis Tolo y a RondallasMX por permitirnos el uso de la fotografía que acompaña a esta publicación.

 

El sistema

Para este año, el comité organizador decidió llevar a cabo una edición virtual, donde cada rondalla participaría con dos videos grabados con una sola videocámara en toma centrada y fija, con el vestuario habitual y sin amplificación de equipo de audio. únicamente con el micrófono de la videocámara, sin edición (palabras textuales de la convocatoria). Los jurados estarían concentrados en un lugar para realizar la evaluación de los trabajos presentados.

 

Opiniones divididas

Desde el anuncio del esquema de participación, hubo voces a favor y en contra de realizar el evento. Las voces que estaban a favor apoyaban la realización del evento, aún en modalidad virtual, ya que, en medio de las restricciones que la pandemia ha traido consigo, presenciar el certamen sería un respiro entre tantas malas noticias. Por otro lado, de esta forma se permitiría que el comité organizador festejara su vigésima edición, un número que es difícil de conseguir, siendo apenas el tercer concurso del país en llegar a esta cantidad de años.

Por otra parte, las voces contrarias apostaban por esperar un poco más para realizar un evento, ya que, aunque la presentación de los trabajos serían virtual, requería la reunión de personas para grabar el video, lo que constituía una actividad de riesgo por sí misma.

Si analizamos ambas opiniones, podemos ver que ninguna de las dos conllevan intenciones ocultas ni son ataques dirigidos, simplemente representan dos visiones existentes en este momento tan delicado en materia de salud. Sin embargo, todo esto fue previo al evento, así que quedaba ver la forma en que se ejecutarían las ideas. El reto era mayúsculo, porque los organizadores sabían bien que estarían en el ojo del huracán.

Personalmente, entiendo a ambas posturas. En lo particular, me preocupa mucho el tema de salud, por situaciones que he vivido de manera cercana, sin embargo también comparto el deseo de ver actividad rondallera en un momento tan difícil no sólo por el riesgo de salubridad, sino por la forma en que nuestras vidas se han visto limitadas por las restricciones propias de la emergencia. Siempre he pensado que debemos buscar el balance y el balance justo estaba ahí: realizar el evento cuidando al máximo las medidas sanitarias.

 

Adaptación es la clave

Nadie sabe cómo actuar en ocasiones como esta, porque vivimos una situación atípica, jamás antes nos habíamos enfrentado a algo parecido (ni siquiera con el AH1N1). Por ello muchas cosas se salieron de la planeación. Pero si algo supo hacer acertadamente el comité organizador fue adaptarse a los cambios. Y es que era de esperarse, más allá de opiniones, que la participación sería poca, por la premura natural con la que se tuvo que anunciar el concurso (recordemos que hasta la fecha nadie tiene claro cuándo va a pasar la pandemia) y por las medidas de seguridad que dificultarían reunirse a ensayar.

 

Dos categorías

El primer cambio que se dio fue en las categorías anunciadas, ya que al tener poca participación sería muy difícil abrir 4 categorías. En su lugar, hubo dos clasificaciones: Intermedia y Avanzada. Considero esta decisión un acierto, porque dadas las condiciones especiales, no era posible otorgar un premio de una hipotética categoría A que después abriera la posibilidad de que la rondalla que lo obtuviera pudiera colarse a las categorías Especial o Doble A.

 

Organización, bien

Centrándonos en los días del concurso, las medidas de seguridad fueron adecuadas: sana distancia entre jueces, uso de cubrebocas y caretas, y un espacio amplio que evitaría el amontonamiento de personas. ¡Muy bien ahí!

La logística general del evento fue buena. La incorporación de Luis Tolo y Jessenia Gauna como presentadores fue otro acierto, se les nota más cómodos incluso frente a las cámaras, es algo a lo que están habituados y por tanto una forma de asegurar que la conducción del evento fuera la adecuada.

Las instalaciones también fueron adecuadas, con una gran pantalla donde los jurados pudieron observar los temas presentados de forma cómoda y sin contratiempos. La producción digital también estuvo a la altura, cero cortes en la transmisión, buena calidad de audio y buena calidad de imagen. Y el jurado fue otra apuesta segura, pues acudieron a los jueces que usualmente participan.

 

¿Y las rondallas?

Pero quienes no estuvieron a la altura fueron la gran mayoría de las rondallas que participaron, por diferentes razones que a continuación vamos a repasar.

Entiendo perfectamente que las rondallas vienen de un receso importante, que no les había permitido trabajar con la frecuencia con que suelen hacerlo. Pero ello no las exhime de presentar trabajos que no estén listos para un concurso, y no lo digo por el tan sonado nivel de las rondallas, sino porque varios videos dejaron en claro que las agrupaciones no suelen grabarse en ensayo para evaluar sus avances grupales.

 

No se trata de ensayar, sino ensayar bien

Esta edición fue reveladora en cuanto al origen del mal desempeño de muchas rondallas. Solía pensar que, cuando un grupo tenía errores en escenario, eran a causa de una falta de ensayo, pero viendo un par de trabajos donde hubo errores evidentes en una grabación que se pudo repetir para presentar la mejor versión del tema, me hace pensar que muchas veces los mismos directores permiten que sus grupos se equivoquen y, peor aún, ensayen los errores. El cerebro humano es sorprendente, su capacidad de aprendizaje es superior, por lo que si una persona ensaya errores, en la presentación ejecutará errores. Ojo con eso.

 

Ventajas desperdiciadas

La ventaja que esta modalidad presentaba para las rondallas no fue explotada por todas ellas. Aquí es donde entra en juego la convocatoria, leerla bien y usarla a favor para preparar un trabajo que explote esas posibilidades. Y esto me lleva a otro punto: la convocatoria especificó un rubro de vestuario y hubo rondallas que no se uniformaron. Ahí se fueron 5 puntos en automático. Repitan conmigo: tengo que leer bien la convocatoria antes de participar en un concurso. Por supuesto que esta situación no es exclusiva de la modalidad virtual, es algo que se presenta con mucha frecuencia y que le juega en contra a la agrupación que no estudia las bases de competencia.

Un aspecto que no era calificable, pero aún así, habla de la importancia que se le da al evento, es el ambiente en que cada rondalla grabó su material. Algunas rondallas supieron sacarle provecho a esta situación, eligiendo un sitio que proyectara de mejor manera su trabajo, pero hubo otras que no lo hicieron y les afectó al no poder percibirse todo su arreglo. Curiosamente, hubo grabaciones donde se veían las fundas al pie del escenario, incluso hubo una donde un dedo se paseó frente a la cámara obstruyendo la visión hacia el grupo. ¿No pudieron volver a grabar el video? ¿No lo revisaron antes de terminar la sesión? Todo ello es no aprovechar las bondades de la modalidad.

 

¡Esos cambios de ritmo!

Seguimos escuchando cambios de ritmo metidos muy a la fuerza en los arreglos. Recordemos que el cambio de ritmo es un recurso, que bien utilizado apoya la idea de la obra, pero mal empleado hace que el sentido del tema se desvíe y no conecte con el jurado o con el público.

 

Público o rondalleros

Cierto, en esta edición, por las condiciones ya comentadas, no había público, pero sí lo hubo en la transmisión por Facebook. Lamentablemente, como sucede en la gran mayoría de eventos rondalleros, el público está conformado por los propios rondalleros, lo que me hace reflexionar en lo poco atractivos que resultan los concursos para el público en general. Los motivos ameritan un análisis exahustivo que no haremos aquí, pero sí es un tema en el que debemos reflexionar.

 

Redes sociales y comentarios

Y ya que tocamos el tema, hubo ciertas quejas sobre los comentarios en la transmisión, y es que al darse cita personas de la misma comunidad rondallera se dio el espacio para bromas y chistes entre varias personas. Cierto, muchas veces esto puede resultar incómodo para quienes estamos más ajenos a esos comentarios en broma, pero las redes sociales son así y debemos saber que en las transmisiones en vivo este tipo de cosas son habituales. No por ello digo que esté bien, pero tampoco está mal, como en todo, tenemos que encontrar un punto de balance.

 

Resultados justos

Los resultados fueron lógicos, si consideramos lo que se pudo apreciar en los videos, y con ello vino otra acertada decisión del comité del concurso: otorgar solamente primero y segundo lugar de ambas categorías. Este punto ya lo habíamos comentado y a modo de propuesta decíamos que deberían de otorgarse sólo algunos lugares en categorías de 3 o 4 rondallas, para evitar que una rondalla obtenga un tercer lugar de tres participantes, por mencionar un ejemplo.

 

¿Y la sana distancia?

Sin embargo, la falla más relevante de los grupos fue la falta de cuidado en las medidas de sana distancia en la grabación de sus temas. ¿Por qué digo que es lo más relevante? Porque no hay nada tan importante como el bienestar de las y los rondalleros, su salud y el que las actividades se lleven a cabo de una forma segura. Entiendo muy bien que cuando se señalan este tipo de cosas la primera reacción es defensiva, pero los invito a cuidar estos aspectos en un futuro, si es que se presenta nuevamente la oportunidad.

 

Tomar los riesgos

No sabemos cuánto tiempo más prevalecerá la situación de pandemia que nos aqueja y desconocemos si habrá otro concurso en lo que resta del año y hasta qué momento del año siguiente se podrán realizar eventos presenciales. Por ello, la edición virtual del Concurso de Monterrey fue una buena oportunidad para explorar distintas alternativas. No era nada sencillo aventurarse a un evento en esta modalidad, por ello aplaudo la valentía del comité organizador por hacer el certamen y atreverse, a pesar de lo desconocido que se veía el panorama. Desde que se presentó esta idea, quedó claro que conllevaba grandes riesgos y el equipo que comanda el Mtro. Balleza los afrontó con determinación.

 

No dejemos a un lado la calidad

Entiendo perfectamente la idea e intención de realizar el concurso a pesar de la situación que vivimos y esto se traduce en una palabra: continuidad. Pero no dejemos que esto nos distraiga, todos los organizadores de concursos que en el futuro pretendan realizar una edición virtual deben tomar la experiencia de Monterrey y ofrecer un certamen que apueste a más que la continuidad de sus eventos, sino a aumentar la calidad de las rondallas y esto sólo se va a lograr si se establecen criterios claros para determinar las características de los trabajos que participen, en pos de atraer a un público más allá de los integrantes de las propias rondallas.

 

En resumen

La edición XX del Concurso Nacional de Rondallas Monterrey fue, desde un inicio, un gran riesgo. La ejecución fue buena, ojalá que esto sea replicado por los siguientes concursos presenciales, no sólo de Monterrey, sino de todos los certámenes del país. Pero las rondallas tiene mucho por trabajar aún, porque su música es la que atraerá o no a un público que no seamos los mismos rondalleros. Recordemos no poner los aspectos técnicos por encima de la obra, lo más importante es transmitir un mensaje con nuestra música y que este sea eficaz mediante el uso correcto de los elementos musicales.

Comentarios

A ver la participación de esos grupos la reacción de todos fue la misma, Que no se podían uniformar? Ademas de otros descuidos. Al mirar con más detalle encontré lo que parece ser la explicación que me hace aplaudir a esos grupos. Esos videos no fueron grabados durante la pandemia, se trata de una grabación de algún ensayo previo a algún evento o concurso que solo les permitiría ver algunos detalles en su presentación. Felicito a las Rondalla por participar aún sabiendo que algunos puntos serían sacrificados pero que no pusieron en riesgo la salud de los casi 30 integrantes de las dos Rondallas al no tener que reunirse durante la pandemia y aún así participar en el concurso con videos de archivo que cumplieran con la mayoría de rubros que se pedían. Felicidades a ellos y a todos los participantes

Este evento es el más claro estandarte de que "mientras tú mandes tu dinerito de inscripción, sean 10 pesos o sean 1000, nos vale m... Si guardas la sana distancia, si cantas bien, si leíste la convocatoria, si te bañaste o te uniformaste. . . Un evento que está vez atentó contra el desarrollo o mejora de cada grupo. . . Y de risa: el comité en su escuelita guardando los protocolos, pero brincandose las trancas promoviendo la CERO sana distancia en los grupos, objetivamente ahora deseo que ningún integrante de los grupos que participaron no salga contagiado, porque seguro el pseudo comité va a decir "lo sentimos pero no nos hacemos responsables" (¿Verdad Balleza?), Y de la calidad de las rondallitas ya es mejor no hablar, está demostrado que no pudieron copiar esta vez la prudencia de Pachuca, de como antaño, de conacime, de Orizaba, etc. . .

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