Porque muchas rondallas quieren sonar igual (y no deberían)

He escuchado a muchas personas decir que las rondallas de la actualidad (sobre todo las que asisten asiduamente a concursos) quieren sonar como la Rondalla del Desierto, que muchos de los grupos del centro de la República quieren emular el estilo de las rondallas del norte y que se han ido perdiendo los estilos que caracterizaban a cada región.

¿Tienen razón? Lamentablemente sí y en este artículo analizaremos un poco este interesante fenómeno.

Comenzaré diciendo que esta especie de estandarización en los estilos de las rondallas es algo normal, en el ámbito de los concursos de rondallas. ¿Por qué? Es innegable que los grupos norteños gozan de una hegemonía en las competencias de convocatoria nacional, basta dar un vistazo a los resultados de los concursos del centro del país, que a pesar de contar con una nutrida participación de rondallas locales, si una rondalla del norte asiste generalmente ocupa un buen lugar.

Esto hace que las rondallas del norte sean vistas como un modelo de éxito y como sucede con todos los modelos de éxito, estos tienden a ser emulados. El origen de esta práctica está en una idea muy simple: si ese trabajo ganó debo hacer algo parecido y también ganaré.

La idea es correcta en esencia, pero ha sido llevada a la práctica de manera errónea. Y es que sí, es válido inspirarnos en los triunfadores para convertirnos en uno de ellos, pero ¿qué es lo que vamos a tratar de reproducir?

Como todos bien sabemos, o al menos deberíamos de saberlo porque en la gran mayoría de convocatorias se estipula, la evaluación de las agrupaciones que compiten en un concurso se realiza con base en diferentes rubros: afinación de voces, afinación de instrumentos, cuadratura, desenvolvimiento escénico, arreglo. Rubros más, rubros menos.

El tema es que, cuando una rondalla norteña, como la ya citada del Desierto de la Universidad de Sonora, triunfa adjudicamos su éxito al tan mentado estilo sin ver que, quizás, este fue el elemento que menos tuvo que ver con el resultado. De pronto pasamos por alto que lo que llevó a esa rondalla al triunfo fueron otros elementos que enunciaré a continuación:

  1. Esa rondalla se preparó para participar con suficiente tiempo. Y suficiente tiempo no son 3 semanas ni 4 meses, es mucho más. Las rondallas más exitosas han llegado a preparar sus temas con más de un año de anticipación, por eso cuando llegan al escenario los errores ya han sido corregidos y lo que vemos en escena es una versión muy depurada. Y no, esa rondalla no llegó al concurso a terminar de poner la canción ni a corregir voces, eso lo hicieron mucho tiempo antes.
  2. La rondalla en cuestión cuida su afinación. Tiene que ver con el punto anterior, pero merece la pena mencionarlo aparte. ¿Sí se han dado cuenta que en un concurso la rondalla que gana, independientemente del estilo, se desafina lo menos posible? Debería no tener desafinaciones evidentes, pero con las actuales categorías de 4, 3 y hasta 2 rondallas, a veces pasa que gana la menos peor. Pero sí, la afinación tiene una relevancia superior. Me ha tocado escuchar buenos arreglos en cuanto a idea, pero mal ejecutados y que no se pueden apreciar como se debe a causa de la mala afinación.
  3. Los instrumentos también son importantes. Pareciera que no tiene que ver, pero un instrumento de mala calidad o en malas condiciones dificultará la ejecución. ¿Han intentado afinar una guitarra de aquellas que, como comúnmente decimos, miente? Afinas las cuerdas al aire, pero cuando haces un acorde no suena armónico. Por supuesto que eso dificulta la afinación de las voces también y el sonido del producto final.
  4. Disciplina más que talento. El motivo por el que las rondallas que triunfan lo han hecho no es porque tengan un talento superior, simplemente son disciplinados y trabajan de manera consistente. Si eres de los que suele aprovechar los viajes a los concursos para echar relajo, beber, fumar y desvelarte, lo estás haciendo mal. La disciplina es fundamental para cualquier trabajo.

El punto aquí es que, en lugar de ver todo esto, decidimos de manera arbitraria adjudicar el éxito de un grupo a su estilo y nada más errado que eso.

Así que, si estás en una rondalla y deseas triunfar, es correcto que intentes imitar a los grupos triunfadores, pero no copiando su estilo, sino copiando lo que ellos hacen para ganar: trabajar consistentemente, tener una preparación adecuada, cuidar los detalles instrumentales y hacer todo de manera disciplinada. Y todo manteniendo el estilo de tu grupo.

Y tú, ¿qué esperas para comenzar a trabajar?

Comentarios

Aunque siempre ha existido esa tendencia, ahora con las nuevas generaciones es aún más marcado. Saludos al equipo D ronda.

Concuerdo con Enrique Olvera, actualmente las rondallas pretenden emitar a esa gran rondalla, y ya los concursos se tornan aburridos, tediosos ya que siempre que pasa una rondalla escuchamos arreglos o armonías muy similares a esta rondalla del norte (y muchas veces se ven muy notorias y casi siempre mal ejecutadas). Amigos no copiemos, seamos originales y trabajemos de verdad

Obviamente todos queremos ser de los mejores, pero el error como dices Daniel es querer hacer « lo mismo » que las rondallas ganadoras, pero no cuentas con « la misma calidad de ejecución » en los distintos rubros tanto individual como grupalmente, esta bien tomarlos como ejemplos a seguir pero no hay que ser exactamente igual a ellos.
Siempre hay que conservar el estilo propio y mejorar en las diferentes áreas para poder lograr resultados.

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