¿Que hace que una rondalla suene a rondalla?

Los ingredientes básicos para hacer un helado son yemas de huevo, leche, nata y azúcar. Si falta uno de esos ingredientes la mezcla que obtendremos será todo, menos un helado. Por supuesto, si sólo los mezclas obtendrás una solución líquida. Para hacer helado tienes que congelarla. Así que, además de los ingredientes básicos, es importante la forma, en este caso, congelada.

Espera, no te equivocaste de sitio, no estás en una página de cocina o de recetas. ¿A qué viene esto de los helados, entonces?

Existen muchas dudas acerca de cómo reconocer a una rondalla, qué características las definen y a partir de qué momento dejan de ser rondallas para convertirse en otra cosa. Y para ello, es el ejemplo de los helados.

Comencemos retomando lo que ya decíamos, para hacer un helado necesitamos cuatro ingredientes básicos y la forma en que estos se encuentran. Con eso es suficiente para tener un helado. En este punto, alguien preguntará ¿y el sabor? Pues, contrario a lo que pueda parecer, el sabor es como el apellido del helado: helado de fresa, helado de limón, helado de vainilla. Cierto es que, si preparamos un helado con los cuatro ingredientes básicos, sin añadir sabor, obtendremos una pasta congelada dulce sin un sabor específico, pero al final tiene todas las características para denominarse helado. Un helado de nada. Un helado sin sabor.

Pues bien, usando esta analogía, la rondalla tiene también ingredientes básicos: guitarras, requintos (como función), contrabajo y voces. También tiene una forma en que se usan los instrumentos, ya que deben ser rasgueados o punteados.

¿Por qué decimos que los requintos son ingredientes de la rondalla como función? Porque una agrupación que no tenga instrumentos de cuerda denominados requintos, pero que utilice las guitarras para hacer los solos de las canciones, ya es una rondalla.

¿Por qué decimos que los instrumentos deben ser rasgueados o punteados? Porque, si en lugar de eso, frotamos las cuerdas (por ejemplo, con un arco), aun cuando son los mismos instrumentos, la forma es diferente y ya no sonaría a rondalla.

Así que, de esta forma podemos obtener una rondalla. ¿Qué pasa si le quitamos las guitarras? ¿O las voces? Pues obtendremos un grupo que se parezca a una rondalla, pero definitivamente, nunca será una.

Decíamos que el sabor es un añadido, de la misma forma en que un helado al añadir diferentes sabores podemos distinguirlo de otros, existen rondallas que añaden ciertas cosas que caracterizan al grupo distinguiéndose de los demás. Estos añadidos pueden ser una determinada estructura armónica, un estilo de canto específico o un repertorio característico. Todas esas cosas definen al grupo y lo hacen diferente a los demás, es su sabor.

Pero hay más. Existen agrupaciones que deciden añadir más cosas al grupo, puede ser un instrumento adicional o puede ser un versista. Porque, lamento decepcionarlos, pero el versista es un añadido, puesto que no es un elemento indispensable. Pero no me malentiendan, yo estoy a favor del uso de versistas, me parece que su aportación es muy buena en el movimiento, pero todo mundo estará de acuerdo conmigo en que, a pesar de no tener un versista, una rondalla sigue siendo rondalla.

Entonces, esos elementos adicionales son como los toppings del helado, es la jalea de fresa, las chispas de chocolate o el cereal que le añadimos para darle más sabor. Si no están presentes, el helado sigue siendo helado. ¿Está mal añadir más cosas? No, hasta un límite definido de manera individual, es decir, hasta que quieras. Puede ser que a un helado le añadas tantos ingredientes encima que por un momento dejes de percibir el sabor del helado que te estás comiendo y te haga pensar que lo que tienes enfrente es otra cosa, excepto helado. De la misma manera, cuando añadas elementos a tu rondalla, debes cuidar que éstos no sean tantos que dificulten percibir el sabor a rondalla.

Imaginemos a una persona que solamente conoce tres sabores de helado: fresa, limón y vainilla. Toda su vida ha comido esos sabores de helado y con ellos está bien, nunca ha sentido la necesidad de probar otros sabores. De pronto, alguien le presenta el fascinante helado de chocolate. Lo primero que experimenta es un rechazo. - No puede ser, los helados sólo son de fresa, limón y vainilla, los de chocolate no son helados. En este punto todos podemos darnos cuenta de su error. En realidad el helado de chocolate sí existe, pasa que esa persona no lo ha probado.

Cuando finalmente, la persona decida probar el helado de chocolate pueden ocurrir dos cosas: que le guste o que no le guste. Pero esto no le impide seguir disfrutando de sus helados favoritos ni, eventualmente, probar otros sabores, incluso algunos más extravagantes como el de mole poblano o el de aguacate (que sí existen).

Lo mismo pasa con las rondallas. Una persona que durante años sólo ha escuchado el popular estilo de la Rondalla de Saltillo, incluso en otros grupos que lo emulan, puede tener resistencia a escuchar otros estilos de rondallas y acusar que éstos no son rondallas, que no suenan a rondallas. Pero de la misma forma que sucede con el helado, tienen los ingredientes básicos que la hacen rondalla, por lo tanto, no podemos negar que lo sea. Lo que puede pasar es que no nos guste, pero no deja de ser una rondalla. Sería como decir que un helado no sabe a helado porque no sabe a fresa. Absurdo, ¿no?

De forma análoga, si una persona disfruta de la música de la Rondalla de Saltillo y luego descubre a otras rondallas, por ejemplo, la Rondalla del Sector Educativo, y le gusta su música, no tiene que dejar de escuchar la música de la Rondalla de Saltillo, puede disfrutar de ambas y valorarlas como lo que son: propuestas musicales disfrutables. Igual, puedes comer helados de diferentes sabores.

A veces, como rondalleros, caemos en el error de ser dogmáticos, de creer que existe un modelo único de rondalla que todos deben respetar, pero nada más alejado de la realidad. La música es experimentación. Recordemos que la primera rondalla de la historia, la Rondalla Tapatía, tenía un estilo muy peculiar. Cuando se formaron otras agrupaciones, cada una le puso su estilo particular. La Rondalla de Saltillo le puso un sabor diferente, al incorporar un versista. Por tanto, los estilos de rondallas son tan diversos como las rondallas mismas.

Debemos aprender a valorar cada expresión musical, darle su relevancia y considerar que el hecho de que una de estas propuestas no sea de nuestro agrado, no la convierte en mala ni la excluye del movimiento. Hay para todos los gustos, para todos los momentos... lo mismo que los helados.

Y tú, ¿qué sabor de rondalla probarás hoy?

Comentarios

Completamente de acuerdo la evolución musical también es fundamental, las canciones clásicas son bellísimas con Rondallas, pero escuchar canciones más actuales y de todos los géneros con este tipo de arreglos es un verdadero ajasajo.

Mi respeto y admiración para quienes hacen ese trabajo.

Excelente artículo.. Bravisimoooo !!!

Es un exelente artículo y un gran análisis gracias

Buenos días tardes o noches para todos, buen concepto de lo que se denomina Rondalla, los estilos son variados, pueden gustar a muchos, a pocos pero por el simple hecho de dar a conocer una propuesta es de nuestro más grande respeto, y corresponde a cada persona aceptar esa propuesta o no, pero el respeto es básico, saludos a todos los compañeros Rondalleros del mundo.

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